INVERSIÓN INMOBILIARIA
Por qué cada vez más personas del sector Oriente de Santiago consideran los terrenos como parte de su estrategia patrimonial.
Diversificar patrimonio fuera de instrumentos financieros tradicionales es una decisión que muchos inversionistas evalúan en algún momento. Los terrenos son uno de los activos que se consideran dentro de esa diversificación, junto a otros vehículos de inversión inmobiliaria.
A diferencia de un departamento o una oficina, un terreno no genera renta mientras no se desarrolla, por lo que su lógica de inversión suele estar asociada a un horizonte de mediano o largo plazo y a las expectativas de valorización de la zona.
No prometemos rentabilidades garantizadas: cada terreno debe evaluarse según su ubicación, situación legal, accesos, servicios y el contexto de desarrollo de su entorno.
QUÉ CONSIDERAR
La conectividad vial, la distancia a centros urbanos y la facilidad de acceso influyen directamente en el atractivo del terreno.
Definir si se busca un retorno a corto, mediano o largo plazo cambia qué tipo de terreno tiene sentido evaluar.
Revisar título de dominio, deslindes, gravamenes y factibilidad antes de avanzar en cualquier oferta.
Como toda inversión inmobiliaria, existen riesgos de liquidez, de cambios normativos y de tiempos de valorización distintos a lo proyectado.
A diferencia de una propiedad arrendada, un terreno no genera flujo mientras no se construye o se vende, lo que cambia su perfil de riesgo y liquidez.
Superficie real, uso de suelo, factibilidad sanitaria y el motivo de venta del propietario actual son antecedentes básicos a solicitar.